Juntos
Construimos

Juntos Construimos

No observamos los sistemas. Los construimos juntos.

Mientras intentamos entender el sistema, ya estamos participando en él.

No observamos los sistemas, los construimos juntos

Hemos aprendido a mirar los sistemas como si estuvieran ahí fuera.

 

Y se nos ha olvidado, me parece que casi por completo, que mirar y analizar el mundo a través de sistemas es una forma de pensamiento desarrollada por nosotros, los seres humanos, para comprender y, en el mejor de los casos, simplificar la complejidad del mundo que nos rodea.

 

Quizás también para sentirnos capaces de gestionarlo.

 

¿Cómo emergió esta mirada que hoy llamamos sistémica?

Observando y analizando el funcionamiento de aquello que nos rodeaba.

 

Y nombrando esas observaciones.

Llamamos patrón a algo que se repite.
Estructura a la forma en que se sostiene una dinámica.
Bucle a aquellos patrones que se retroalimentan.
Dinámica a lo que facilita o produce un resultado.

 

Todo esto ha sido profundamente útil.

Porque nos ha permitido gestionar el mundo como si fuera algo que podemos entender, analizar, incluso rediseñar.

 

Y en parte es cierto.

Pero hay algo que no termina de encajar.

 

No estamos fuera de lo que observamos

Mientras intentamos entender el sistema, ya estamos participando en él.

 

No es cierto que podamos observar el universo como observadores externos. Somos parte de ese universo.

No es cierto que podamos observar la relación de nuestra familia en tercera persona. Somos parte de ella.

Tampoco es cierto que podamos ofrecer una sesión terapéutica completamente objetiva, porque desde el momento en que la construimos pasamos a formar parte de ese sistema.

 

Muchos pensamos que llegamos a un sistema dado.

Incluso hay quienes le confieren al sistema capacidad propia para decidir, permitir o impedir, como si fuera un ente independiente.

Pero no llegamos a algo dado.

 

Llegamos a un sistema que otros han venido construyendo.

A un sistema que funciona en concordancia con las contribuciones de quienes, hasta ahora, han formado parte de su construcción.

Así, las reglas no son algo que el sistema decidió.

Son acuerdos, hábitos, repeticiones y decisiones que alguien fue instalando, incluso si ya se olvidó cómo ocurrió o si hoy no sabe cómo cambiarlo.

 

¿Cómo construimos un sistema?

A través de todas y cada una de las contribuciones que hacemos. 

Las conscientes.
Las deliberadas.
Las intencionadas.

 

Y también las que hacemos sin saber.
Sin querer.
Sin darnos cuenta.
O con un propósito distinto del que creemos.

 

En cada reunión, conversación o decisión, por pequeña que parezca, estamos construyendo el sistema.

El sistema en el que hoy participamos ya no es el mismo que era ayer.

 

Porque el sistema se está construyendo a través de eso que ocurre entre nosotros y de nuestras contribuciones.

Con lo que decimos.
Con lo que evitamos.
Con lo que damos por hecho.

Lo estamos configurando.

 

¿Cómo intervenir en un sistema?

Muchos queremos intervenir partiendo de la premisa de que lo observamos desde fuera.

Que primero podemos entenderlo y luego incidir.

Pero esa distancia es más aparente que real.

 

Porque no estamos frente al sistema.

Estamos dentro.

Y no solo dentro.

Estamos participando en su construcción, en tiempo real.

 

Esto cambia el punto de apoyo.

Porque entonces el foco ya no está solo en comprender mejor lo que ocurre.

Tampoco en aplicar modelos o rediseñar estructuras.

El foco se desplaza hacia algo más inmediato y, a la vez, más difícil de sostener:

 

Cómo estamos construyendo juntos lo que está pasando.

En cómo hablamos.
En cómo escuchamos.
En qué hacemos con lo que no nos gusta.
En qué lugar dejamos lo que sí queremos.

 

El sistema deja de ser un objeto de análisis y empieza a aparecer como un fenómeno relacional vivo.

Algo que no está terminado.
Algo que no preexiste del todo.
Algo que se va configurando con cada interacción.

 

Entonces la pregunta cambia

Ya no es solo:

¿Cómo funciona este sistema?

Empieza a ser:

¿Qué sistema estamos construyendo, y cómo?

Y más aún:

¿Qué queremos construir, y cómo vamos a hacerlo para que sirva al propósito que compartimos?

 

Para seguir abriendo reflexiones

Tal vez el cambio no empieza cuando entendemos mejor el sistema.

Tal vez empieza cuando vemos que no estamos frente a él.

Estamos dentro.

Y, nos guste o no, lo estamos construyendo juntos.

Si este texto resuena contigo y te gustaría explorar cómo llevarlo a tu vida, a tu equipo o a tu organización, conversemos.

Puedes escribirnos por WhatsApp o por tu red social preferida, y abrir un espacio para explorar qué podría tomar forma si construimos juntos.

En Visión Sistémica exploramos cómo se construye en colectivo desde la autonomía, y cómo la autonomía se fortalece en relación.

Te invitamos a seguir leyendo, conversando y construyendo juntos.

Otras reflexiones

Comunicación y Colaboración
Katia Del Rivero

No estamos preparando personas para el futuro

Quizás el problema no es qué necesitamos aprender, sino desde dónde estamos intentando prepararnos.

Una mirada sobre lo que empieza a cambiar en cómo nos preparamos para el futuro.

Leer más »
Comunicación y Colaboración
Katia Del Rivero

Cómo cuidamos lo que estamos construyendo

Sostener la relación requiere claridad, acuerdos y cuidado. Querer, ofrecer contención y ser amables con nosotros y con los demás ayudan a dar base a lo que construimos juntos.

Leer más »
Autonomía y Bienestar
Katia Del Rivero

El amor entre nosotros

Durante las últimas semanas hemos explorado el amor desde una mirada poco habitual.

No como emoción.
No como ideal.
Sino como acto con propósito.

Hoy cerramos la serie con su tercera dimensión: el amor entre nosotros.

Leer más »