Una forma de nombrar cómo construimos juntos lo que vivimos.
En orden alfabético en la siguiente tabla.
Capacidad de una persona para regular sus propios estados internos de manera autónoma.
Es la capacidad de una persona para regular sus propias emociones, pensamientos y comportamientos de manera autónoma.
Implica la habilidad de gestionar las respuestas emocionales ante situaciones diversas, estableciendo límites saludables, manejando el estrés, tomando decisiones reflexivas y adaptándose a nuevas circunstancias.
La auto-regulación es esencial para el bienestar emocional, el crecimiento personal y la capacidad para mantener relaciones saludables y lograr objetivos a largo plazo.
Capacidad de un sistema o persona para sostener su coherencia interna en relación con el entorno.
Es la forma común de llamar a la operación autopoiética de un sistema vivo.
Se refiere a la capacidad de un sistema para cuidarse a sí mismo, manteniendo su organización y funcionamiento de manera autogobernada en relación con el entorno.
La autonomía implica la habilidad de establecer límites y conexiones con el entorno de acuerdo con sus necesidades internas y propósito, asegurando su equilibrio y desarrollo continuo.
Un sistema autónomo se regula internamente, ajustando su comportamiento y estructura en función de sus propios principios, mientras interactúa con el entorno como fuente de perturbaciones y posibilidades para su sostenimiento.
En esta interacción, el sistema no responde de manera automática, sino desde su propia organización: puede integrar lo que ocurre, ignorarlo o transformarse estructuralmente en función de su coherencia interna.
Capacidad de un sistema de producirse y mantenerse a sí mismo.
La autopoiesis es el proceso mediante el cual un sistema se auto-reproduce, se auto-cuida y se auto-regula, manteniendo su organización interna de manera autónoma.
Este concepto, desarrollado por Humberto Maturana y Francisco Varela, describe a los sistemas biológicos como sistemas operativamente cerrados —que se mantienen a sí mismos mediante interacciones internas que producen y regeneran los componentes que los conforman— y estructuralmente conectados, ya que interactúan con el entorno como fuente de perturbaciones, sin que este determine su organización interna.
En otras palabras, un sistema autopoiético es un sistema que mantiene su estructura a través de procesos internos. Aunque intercambia materia y energía con el entorno, su organización no es definida desde fuera, sino que se conserva a partir de su propia dinámica interna.
En la práctica, la autopoiesis explica cómo los organismos vivos, como las células o los seres humanos, se auto-organizan y se auto-regulan para preservar su identidad y funcionamiento. Este principio es clave para entender la capacidad de los sistemas biológicos de adaptarse a su entorno sin perder su estructura y función esenciales.
Proceso en el que las personas contribuyen mutuamente a regular emociones, pensamientos y comportamientos.
Es el proceso mediante el cual una persona ayuda a otra a regular sus emociones, pensamientos o comportamientos, especialmente en el contexto de relaciones cercanas como las que se dan entre padres e hijos, educadores y estudiantes o entre adultos.
La co-regulación implica la contribución mutua entre individuos en la gestión emocional y conductual, proporcionando apoyo emocional, guiando el proceso de ajuste y ofreciendo seguridad para que el otro pueda aprender a regularse de manera independiente.
La co-regulación es fundamental en el desarrollo emocional, especialmente en la infancia, al proporcionar el apoyo necesario para aprender habilidades de autorregulación
Acción de contribuir individualmente alineados a un propósito colectivo.
La palabra «colaborar» proviene del latín «collaborare», que se deriva de «com-» (junto a, con) y «laborare» (trabajar).
Etimológicamente, significa «trabajar juntos» o «trabajar en conjunto».
Sin embargo, trabajar juntos no es lo mismo que construir juntos. Para que la colaboración se convierta en un proceso de co-construcción, es necesario darle alineación.
En Visión Sistémica, colaborar es la acción de contribuir de manera individual, alineado a un propósito colectivo, en el que las distinciones, talentos y capacidades de cada individuo se integran para lograr el objetivo común de manera más eficiente, ágil y efectiva.
La colaboración potencia el rendimiento colectivo mediante la interacción y la cooperación entre los miembros, maximizando las fortalezas individuales para generar un resultado superior.
Proceso social donde las personas construyen juntas lo que ocurre en la interacción.
En Visión Sistémica, la comunicación es un proceso social en el que nuestras contribuciones participan en lo que construimos durante la interacción. Informar o transmitir un mensaje no asegura que construyamos el mismo significado.
Cada persona puede identificar su contribución y responder por ella desde su rol y sus posibilidades. Esto no la convierte en causa única de lo que ocurre ni le da control completo sobre el resultado colectivo.
Podemos acordar formas de conversar, coordinar y actuar que permitan construir juntos desde nuestras diferencias.
Forma en que se expresa externamente la construcción interna de la realidad.
Es la expresión externa de la construcción interna de la realidad.
A través de la configuración, damos forma a nuestra interpretación del mundo utilizando objetos, formas y diferentes maneras de representar tridimensionalmente dicha construcción interna.
La configuración es cómo llevamos nuestra percepción y comprensión interna de la realidad a una dimensión externa visible y tangible, dándole una manifestación concreta en el entorno.
Cuando podemos externar nuestras construcciones internas a través de la configuración, se abre la posibilidad de explorar nuevos ángulos, perspectivas y aspectos que antes no habíamos considerado, facilitando una comprensión más completa y profunda de nuestra construcción interna.
Este proceso nos permite añadir elementos que antes no teníamos y que pueden invitarnos a cambiarla, ajustarla o incluso reconfigurarla.
Imagen interna que cada persona construye sobre la realidad a partir de su experiencia.
Es la imagen interna que creamos de la realidad externa.
Esta construcción la hacemos a través de nuestros Sistemas de Construcción del Comportamiento (SCC) y Sistemas de Construcción de Realidad (SCR).
A menudo, le atribuimos a esta construcción el valor de «realidad», cuando en realidad es solo nuestra percepción de la realidad ante una situación específica.
Esta construcción es única para cada individuo y se ve influenciada por su historia personal, interacciones y contexto social.
Proceso continuo de creación colectiva a través de la contribución de las personas.
Es el proceso de crear algo en conjunto, compartiendo conocimientos, habilidades y perspectivas para generar un resultado común que enriquezca tanto al colectivo como a las partes individuales.
En Visión Sistémica, consideramos que todo lo relacionado con lo social se da en el proceso de construir juntos, lo que implica una colaboración constante y una acción continua de las partes involucradas para lograr un propósito común.
Construir juntos no es magia, sino un trabajo conjunto y consistente, donde cada acción y contribución tiene un impacto directo en el sistema.
El proceso de construir juntos es también un proceso de co-regulación, en el que las aportaciones de cada miembro se ajustan a medida que interactúan, regulando emociones, pensamientos y comportamientos en función de las contribuciones mutuas.
Esto permite que el propósito colectivo se mantenga alineado y, cuando algo no funciona, el ajuste de las contribuciones se convierte en una forma de reorientar el proceso hacia el logro del propósito común.
Aporte que cada comportamiento genera en la construcción de lo que ocurre.
Una contribución es lo que nuestros comportamientos, conversaciones, decisiones, acuerdos y acciones aportan a la construcción de lo que ocurre en un sistema social.
Contribuir no significa necesariamente favorecer el propósito acordado: también podemos participar en resultados que no queremos. Distinguir los efectos de nuestras contribuciones permite revisar qué sostener y qué construir de otra manera.
Cada persona contribuye desde roles, capacidades y posibilidades diferentes. El valor de la persona no depende de la valoración de su contribución.
Proceso conjunto donde se construyen acuerdos, sentido y acción.
La palabra «conversación» proviene del latín «conversatio», que deriva del verbo «conversari», compuesto por «con-» (junto) y «versare» (girar o dar vueltas).
Etimológicamente, significa «dar vueltas juntos».
En este sentido, la conversación es una acción conjunta y dinámica en la que ofrecemos y recibimos contribuciones, a través de las cuales co-construimos un propósito común y acordamos las acciones y contribuciones necesarias para alcanzar ese propósito.
Es un proceso interactivo y colaborativo que permite la creación de acuerdos y la construcción colectiva de soluciones.
Estado que surge cuando se pierde la percepción de capacidad para afrontar lo que sucede.
Es el estado que emerge cuando olvidamos que somos aptos y capaces para cuidar de nosotros y de nuestra vida.
Suele aparecer cuando consideramos que no tenemos opciones frente a lo que sucede, perdiendo de vista nuestra capacidad de actuar, influir y responder.
En este estado, la persona deja de reconocerse como participante activo en la construcción de lo que vive, y se percibe a sí misma como determinada por las circunstancias.
El desamparo no describe una realidad objetiva, sino una forma de interpretar lo que ocurre, desde la cual se restringen las posibilidades de acción y de construcción conjunta.
Cuando contribuimos desde la sensación de desamparo, nuestras contribuciones tienden a estar orientadas a la protección más que a la construcción. Esto suele hacerlas menos disponibles o menos invitantes para los otros, afectando la posibilidad de coordinar, acordar y construir juntos.
Acto de observar seleccionando un aspecto del todo, dejando fuera otras posibilidades que también forman parte de lo que ocurre.
Es el acto de focalizar la atención en un aspecto del todo, seleccionando aquello que consideramos relevante y dejando fuera, momentáneamente, lo demás.
Distinguir implica, al mismo tiempo, ver algo y no ver otras posibilidades. Cuando distinguimos A, necesariamente dejamos fuera B, C o D.
En la experiencia cotidiana, solemos olvidar este proceso y tendemos a asumir que aquello que distinguimos es la totalidad de lo que ocurre, perdiendo de vista que se trata solo de una selección dentro de un campo más amplio.
Desde Visión Sistémica, distinguir es reconocer que lo que observamos está condicionado por nuestro propio sistema de construcción de realidad: lo que nos resulta conocido, útil, adecuado o significativo.
Por ello, aprender a mirar sistémicamente implica reconocer que toda distinción es parcial. Aquello que vemos no es el fenómeno en sí, sino una forma de recortarlo desde nuestra manera de observar.
Forma de diferenciar cómo miramos, comprendemos y actuamos sobre los sistemas.
La visión orienta nuestra manera de mirar; el pensamiento articula distinciones y relaciones; el enfoque concentra la atención en un aspecto de la situación.
Cada distinción selecciona y deja algo fuera de foco. Podemos revisar estas formas de mirar según el contexto, el propósito y sus consecuencias, sin suponer que una sola agote la comprensión del sistema.
Unidad que participa en un sistema y contribuye a sus dinámicas.
Es un componente individual, físico o abstracto, que forma parte de un conjunto mayor y que adquiere sentido en relación con otros elementos dentro del sistema.
Un elemento no se define únicamente por sus características propias, sino por la forma en que participa en la interacción y contribuye a la dinámica del sistema.
A través de su relación con otros, los elementos dan lugar a propiedades emergentes que no pueden explicarse desde las partes por separado.
También es conocido como «parte» del sistema.
Proceso mediante el cual los elementos de un sistema intercambian contribuciones y construyen lo que ocurre
Es la forma en que los diferentes elementos de un sistema intercambian contribuciones entre sí.
La comprensión de la estructura de la interacción es fundamental para entender las propiedades emergentes de los sistemas.
En Visión Sistémica, la interacción es un proceso dinámico que se construye entre al menos dos elementos del sistema (o más).
Este proceso incorpora las contribuciones y significados individuales, para construir comportamientos y procesos colectivos que dan forma al sistema en su totalidad.
Función colectiva orientada a sostener acuerdos y posibilitar resultados.
Desde la perspectiva de Visión Sistémica, el liderazgo no es una capacidad individual, sino una función colectiva.
Su propósito es asegurar que las acciones acordadas se cumplan y/o hacer ajustes conforme a las condiciones del entorno para lograr el propósito definido y concretar los resultados esperados.
El liderazgo, en este sentido, se co-construye a través de la cooperación, colaboración, resiliencia, flexibilidad y adaptabilidad de las partes que crean el sistema.
Unidad que participa en un sistema y contribuye a sus dinámicas.
Es un componente individual, físico o abstracto, que forma parte de un conjunto mayor y que adquiere sentido en relación con otros elementos dentro del sistema.
Un elemento no se define únicamente por sus características propias, sino por la forma en que participa en la interacción y contribuye a la dinámica del sistema.
A través de su relación con otros, los elementos dan lugar a propiedades emergentes que no pueden explicarse desde las partes por separado.
También es conocido como «elemento» del sistema.
Capacidad de comprender las relaciones e interacciones dentro de un sistema.
El pensamiento sistémico permite distinguir relaciones, interacciones y efectos que participan en una situación, en lugar de explicarla únicamente desde elementos aislados.
Toda mirada selecciona y deja aspectos fuera de foco. Podemos ampliar nuestra comprensión, contrastar distinciones y revisar su utilidad según el contexto, el propósito y sus consecuencias.
Persona suficiente y digna, cuyo valor no depende del rol que desempeña ni de sus resultados.
Cada persona tiene valor y dignidad, con capacidades y posibilidades propias. Sus comportamientos participan en lo que se construye con otros, pero no agotan quién es ni determinan su valor.
Podemos revisar una contribución y sus efectos sin convertir esa valoración en un juicio sobre la persona.
Un rol concreta las contribuciones, responsabilidades y límites que acordamos en un sistema social. Es situado y revisable: una misma persona puede desempeñar roles diferentes.
Desde un rol podemos decidir dentro de nuestras atribuciones y acordar lo que afecta a otros. Escuchar todas las voces no significa que todas las personas deban decidir sobre todo.
Conjunto de acciones acordadas que permiten avanzar hacia un propósito.
La palabra «proceso» proviene del latín «processus», que a su vez deriva del verbo «procedere» (proceder, avanzar).
«Processus» se compone de «pro» (adelante) y «cedere» (caminar, ir). En resumen, etimológicamente, «proceso» significa «ir hacia adelante».
Y esencialmente esta es la forma en que comprendemos el «proceso» en Visión Sistémica, es el conjunto de acciones, de preferencia acordadas y negociadas, que nos llevan a lograr el propósito que queremos alcanzar.
Desde la perspectiva de Teoría Blumenstein, los procesos en una organización son el conjunto de acuerdos y acciones compartida que se han generado en las conversaciones entre los miembros del sistema.
Característica que surge de la interacción y no de las partes por separado.
Es una característica que pertenece a la interacción entre los elementos que participan en un sistema.
Emerge únicamente cuando la interacción está en proceso, se transforma a medida que esta cambia y desaparece cuando la interacción se detiene.
No se encuentra en ninguno de los elementos por separado, ni puede explicarse a partir de ellos, sino que surge de la dinámica relacional que se construye entre las partes.
Por ello, las propiedades emergentes no se controlan directamente, sino que se configuran a través de la forma en que interactúan los elementos.
Conjunto de elementos interrelacionados que funcionan como una unidad
La palabra sistema se utiliza en distintas tradiciones para observar elementos, relaciones, procesos y formas de organización. Su definición y alcance dependen del fenómeno y del marco de observación.
Estas aproximaciones no constituyen una secuencia en la que una invalide a las anteriores. Una distinción puede resultar útil según el contexto, el propósito y sus consecuencias.
Desde Teoría Blumenstein ponemos el foco en los sistemas sociales que construimos mediante relaciones, contribuciones, acuerdos y límites. Podemos explorar cómo participamos en lo que ocurre y qué posibilidades tenemos para construirlo de otra manera.
Esta mirada no supone que una persona controle el sistema ni que las contribuciones, responsabilidades o posibilidades sean iguales para todos.
Sistema que da forma a nuestras acciones a partir de lo que percibimos y significamos.
Sistema mediante el cual construimos significados sobre la realidad.
Este concepto fue desarrollado principalmente por Michael Blumenstein y Katia del Rivero dentro del marco de la Teoría Blumenstein y Visión Sistémica.
El Sistema de Construccion de Realidad (SCR) es el conjunto de procesos a través de los cuáles construimos realidades internas del mundo exterior.
Partimos de la premisa que los seres humanos no tenemos la posibilidad de observar, percibir ni experimentar el mundo exterior sin sesgarlo a través de un significado interior.
Este sistema se centra en cómo las realidades se construyen colectivamente a través de las contribuciones individuales.
Comprender este sistema posibilita que comprendamos como se generan los comportamientos colectivos y cómo estos pueden ser transformados o reconfigurados mediante la colaboración y las contribuciones individuales.
Lo que ocurre cuando dos o más personas interactúan y contribuyen.
La palabra «social» proviene del latín socialis, que a su vez se deriva de socius, que significa «compañero» o «aliado».
En Visión Sistémica, lo social no se refiere simplemente a la presencia de varias personas, sino a lo que se construye en la interacción entre ellas.
Cada vez que hablamos de lo social, nos referimos a lo que emerge cuando dos o más personas interactúan y contribuyen, dando lugar a un campo relacional desde el cual se hacen posibles —o no— la comprensión, la coordinación y la acción conjunta.
Lo social, entonces, no es algo que exista por sí mismo, sino algo que se configura continuamente en la interacción.
Reconocimiento de la propia capacidad para afrontar la vida tal como se presenta, y actuar desde ello.
Es el estado en el que nos recordamos aptos y capaces para afrontar la vida tal como se presenta.
Desde este estado, la persona se reconoce como participante activo en la construcción de lo que vive, manteniendo disponible su capacidad de actuar, influir y responder.
Cuando contribuimos desde la suficiencia, nuestras acciones tienden a abrir posibilidades para nosotros y para otros, favoreciendo la coordinación, el acuerdo y la construcción conjunta.
A Michael Blumenstein le gustaba decir:
«Lo creas o no, lo sepas o no, te sientas o no, ERES SUFICIENTE PARA ESTA VIDA».
Conjunto de prácticas orientadas a comprender y generar condiciones para la interacción y la construcción conjunta entre personas.
Conjunto de prácticas, distinciones y formas de intervención orientadas a comprender y mejorar la manera en que las personas interactúan y construyen juntas.
Desde Visión Sistémica, la tecnología social no se centra en herramientas aisladas, sino en generar condiciones para que la interacción, la coordinación y la construcción colectiva se den de manera más consciente, efectiva y sostenible.
Forma de comprender y habitar lo social como sistema que se construye en la interacción.
Marco de pensamiento y tecnología social centrado en el campo sistémico-social que se construye en la interacción entre personas, y desde el cual se hacen posibles —o no— la comprensión, la coordinación y la acción conjunta.
Desde esta perspectiva, lo que ocurre en sistemas sociales y organizacionales no se entiende como resultado de individuos o factores aislados, sino como expresión de la forma en que se configura el campo relacional a través de las contribuciones, conversaciones y modos de interacción.
La Teoría Blumenstein propone observar, comprender y participar en estos procesos desde la responsabilidad compartida en la construcción de lo que vivimos, poniendo el foco no en las partes, sino en la calidad de la interacción y en las condiciones que hacen posible construir juntos.
Construcción conjunta de propósitos y resultados a través de contribuciones individuales que se configuran en la interacción.
Es el proceso mediante el cual un grupo de personas construye en conjunto propósitos, resultados y formas de coordinación a través de sus contribuciones individuales y autónomas.
En Visión Sistémica, el trabajo en equipo no se entiende solo como la suma de esfuerzos, sino como la configuración de un campo relacional donde las interacciones entre los miembros hacen posibles —o no— la coordinación, el acuerdo y la acción conjunta.
La calidad del trabajo en equipo no depende únicamente de las capacidades individuales, sino de cómo se construyen y ajustan las contribuciones en la interacción.
Forma de observar la realidad considerando las relaciones e interacciones entre sus partes.
La visión sistémica es una forma de ampliar la mirada sobre las relaciones, contribuciones y efectos que participan en una situación, para distinguir posibilidades de acción.
No supone observarlo todo ni alcanzar una explicación definitiva. Las distinciones que utilizamos pueden revisarse según el contexto, el propósito y lo que vamos aprendiendo.
En los sistemas sociales, esta mirada permite explorar cómo construimos conversaciones, acuerdos y formas de trabajo con otros.